La telaraña de los Arias
Juan Huezo Zúñiga


Al amparo a la global complicidad legislativo jurídica los Arias y su elite quieren sobre profundizar su influencia a extremos
insospechables.

No ha bastado crear proselitismo y miedo en las empresas privadas y obligar a sencillos trabajadores ser sujetos de “listas negras” y su
familia, por su razonado rechazo al TLC.

Que la iglesia católica en su jerarquía sea extorsionada, por muchos miles de millones, como se ha hecho con los educadores, los
cuales se les limita esos temas a riesgo de no evolucionar y permitir su progreso económico, no son mera casualidad.

Igual tratamiento se ha dado a los empleados públicos, municipales, asociaciones, cooperativas, solidaristas, etc., y jerarcas de turno,
los cuales también se les acomoda el ligero bozal.

En una sutil pero descarada maniobra los medios de comunicación, unos por aspectos monetarios y otros por su debilidad y pequeñez
(Radio América-Gigante) son perseguidos por conocidos testaferros (Panorama-La Nación) buscando su calculada imparcialidad ante
impactantes asuntos como el mercadeo de órganos o, los 590.000 kms2 de mar., relacionados en el nefasto tratado.

Los inauditos extremos se han proyectado hasta en la Sala IV, donde cinco magistrados con ilógicos y pasmosos argumentos han dado
el usual apoyo a los Arias y su mamotreto TLC.

El contaminante corrupto veneno se posesiona del Tribunal Supremo de Elecciones, donde se reacomoda la ya conocida maquinaria,
que rindió oportunos resultados a sus pingues intereses, sin importándoles un comino la opinión, denuncia y respeto del pueblo votante.

La democracia en manos de tales fulanos se ha prostituido, al mancillar y desconocer hacia un flagrante y galopante atentado a nuestro
estado de derecho, cosa más bien hipócritamente refutada y endosada a los contrarios al TLC.

Y tomemos como muestra varios frescos botones: lo sucedido el 12 de julio en el TSE, donde se negó la entrada a ciertos diputados y
otros, del arismo, circulaban felizmente por esa institución.

Otras muestras: el desvirtuar la finalidad principal del referéndum al TLC, no al dictamen de la Asamblea Legislativa y negar todos los
pedidos de seguridades electorales (fiscales-huella digital-observadores-financiación de campaña- politización- etc.) con un chocante
parcialismo hacia el sí.

La automatizada telaraña arista es eso, una accidentada insignificancia pretendiendo jugar con las grandes ligas de los multimillonarios
del mundo, encaramados en los hombros costarricenses y la imperante realidad globalizante actual, prohibiendo a su provecho la lógica
reacción mayoritaria.

Ante todo ello, el costarricense y sus estratégicas prioridades sociales están a punto de ser enterradas por esa manipulada consulta.
¿Qué camino tomaremos? ¿El de ser ciervos menguados o, levantarnos como valientes defensores de la patria y su democracia?
Reflexionemos a actuar.