Carta abierta a Oscar Arias S.

Carmen Jiménez C.
Excolaboradora de Óscar Arias

Dice usted en La Nación del domingo 1 de julio que "el tiempo es el juez más implacable de todos…" No Óscar, quien nos va a
juzgar al final de nuestra existencia no es el tiempo, es Dios, y para ÉL todos somos iguales.  A usted sólo le preocupa cómo lo
juzgará la historia, basándose  en los insultos y en los elogios que "usted" recibe, pero sepa que cuando la historia lo juzgue, será por
los hechos reales que haya cosechado día a día hasta ese momento. A la historia no hay que darle instrucciones de cómo debe
actuar porque ella es sabia, y sabrá cómo colocarlo en el sitio que se haya ganado sin tomar en cuenta ni títulos ni medallas.
Dice también  que "…no basta con gobernar limpiamente, también hay que gobernar bien y con sabiduría".  ¡Usted siempre tan
vanidoso y megalómano: autoelogiándose!  ¿Cómo se atreve  a autoproclamarse sabio?

Ahora soy yo quien puede decir con certeza, que en su primer gobierno sí hubo corrupción ¿o ya se olvidó de los escándalos de
Ricardo Allem y de Millicom? Puedo decir con certeza que los costarricenses recordamos también que Manuel Antonio Noriega
financió su primera campaña electoral.  Puedo decir con certeza que somos conscientes de que en Costa Rica los Poderes no
tienen frenos y contrapesos y hay una violación sistemática a su independencia. Puedo decir con certeza que usted expresó un día
"…es mejor evitar el caos y la anarquía y promover la tiranía en la democracia." (Prensa Libre, 03/09/05).  

Puedo decir con certeza que usted falta a su palabra y no acepta el libre juego consustancial a una democracia; cuando soñaba con
la reelección usted expresó: "Me parece que el único camino es una reforma constitucional en la Asamblea Legislativa." "La Sala
Constitucional no tiene nada que ver con esto. Sería burlar a 57 diputados si uno esquiva el debate en el Parlamento. Sería una
actitud antidemocrática tocar las puertas del Poder Judicial." (La Nación 02/12/1999) Y no sólo se "bailó" al Parlamento, sino que
tocó las puertas en el Poder Judicial, y sigue tocándolas… Esto es grave, Óscar!

Puedo decir con certeza que usted utiliza el doble discurso sin ningún recato, como cuando después del voto de la Sala IV de 2003,
dijo entre otras cosas que una campaña temprana era nefasta y que el pueblo estaba cansado de campañas. (Nación 05/04/03.)

Puedo decir con certeza  que usted es un millonario parcelero del IDA. Y puedo decir con certeza que los costarricenses somos
conscientes de que usted descalifica y difama a sus oponentes y que usted ha reconocido ante la prensa que le gusta "torcer
brazos". Puedo decir con certeza que usted no es un estadista porque está enemistando a Costa Rica con otros países, aislándonos
y poniéndonos en peligro.
Puedo decir con certeza que usted encubrió a los falsificadores de listas de contribuyentes de campaña y encubrió este bochornoso
y sucio acto y a sus autores, por conveniencia propia. Puedo decir con certeza que usted menospreció al pueblo y nos llamó
caracoles el día se autodenominó águila.

Puedo decir con certeza que su gobierno está utilizando los dineros del pueblo para hacer campaña a favor del TLC, y puedo decir
con certeza que usted le huye a debatir este tratado porque bien sabe que es nefasto para Costa Rica. Puedo decir con certeza que
usted se burla de la gente más humilde e ignorante ofreciéndoles motos BMW y carros Mercedes Benz.

Puedo decir con certeza que usted no predica con el ejemplo. Mientras hizo renunciar a José Lino Rodríguez del Ministerio de
Educación, nombró a su hermano ministro, al hijo de su primo diputado, a su prima directora del PANI, y a otro primo embajador, y
sabrá Dios a cuántos más… Puedo decirle con certeza que usted es un népota. Puedo decir con certeza que ninguna segunda parte
fue mejor y que el pueblo ya está harto.

Puedo decir con certeza que usted no dudará en "torcer brazos" en la Sala Constitucional y en el TSE para aprobar su TLC. Puedo
decir con certeza que es tan larga la lista de certezas que se podría escribir un libro!
Para finalizar, le aconsejo que deje ya de pregonar victorioso que el pueblo costarricense ya lo juzgó eligiéndolo presidente el 5 de
febrero de 2006, porque el pueblo lo que le pasó una cara factura. Permítame recordarle que sólo 1 de cada 4 costarricenses
empadronados le dio el voto. ¡Situación triste y decadente para un Premio Nobel de la Paz!