


Referéndum: pronóstico reservado
Oscar Arévalo
Asesor Legislativo
Partido Acción Ciudadana
No era el escenario más deseado el volverse a someter a una nueva prueba popular, y es el escenario que menos pueden controlar.
Pero el Ejecutivo entendió que venía, y que había que montarse en ese caballo.
Actualmente del lado del SI predomina una actitud externa de optimismo y triunfalismo, pero una interna de precaución y temores:
nadie sabe como se come eso. No hay experiencia de eso ni en el PLN, ni en ningún partido. Algunos pretenden hacer cábalas y
analogías a partir de la experiencia electoral, pero la verdad es que es muy distinta, lo partidario podría no jugar tanto, no hay
aspiraciones que muevan a su vez a otras aspiraciones. Por el contrario, para muchos puede ser el momento de "sacarse clavos".
En las experiencias latinoameri-canas casi siempre ha ganado el NO. Y en las últimas elecciones ganaron dejando los pelos en el
alambre y muchas dudas.
Si le invierten mucha plata puede ser contraproducente, si le invierten poca, se podría perder. Si se ven ostentosos sería un
desastre. No obstante el mayor activo que tienen es el dinero. La gente pagada no trabajan con tanto ahínco y convencimiento
como la que si cree en las cosas. ¿Como usar el dinero, que abundará, sin dar del cuerpo sobre todo el proyecto? He ahí el
dilema Hamletiano del SI.
Del lado de NO, las reacciones son más diversas y coloridas. Van desde la paranoia más recalcitrante, (todo está montado,
asistimos a un teatro cuyo final trágico ya conocemos - y cuidado si no se convierte en profecía de auto-cumplimiento), hasta la
actitud de profunda sospecha, dudas, y o acusaciones de traición a la patria.
Por otro lado, al contrario de los que van al funeral de una derrota anunciada, hay quienes ingenuamente van para una "fiesta" de
"frac". Por supuesto existen posiciones más moderadas. Ni fiesta, ni funeral. Se va para un partido (como en el fútbol), vamos once
contra once, pero no podemos ser ingenuos, ni derrotistas. Mucho menos paranoicos pues esto resulta paralizante, y la parálisis
paranoica o el descuido festivo podrían evitar que se vean fortalezas y oportunidades y que no se exploten las debilidades del otro.
Hay que analizar alineaciones y estrategias.
Del lado del NO los dilemas son bien distintos. No hay plata. Pero hay mucha gente, hay mucho entusiasmo y en buena medida
mucho voluntarismo. El dilema es más bien como organizarlo y canalizarlo de la forma más efectiva, sin atentar contra la diversidad
que le da su riqueza. ¿Como jugársela con la cancha inclinada y con el arbitro en contra? Cuesta pero se puede. Hasta se puede
convertir en una ventaja.
Si nos guiamos por la encuestas estamos frente a un empate. Esto se puede ir por decimales. El SI aparece con una leve ventaja
(más bien heredada. que tocó techo y que tiende a desgastarse). El No aparece ligeramente rezagado. Pero los indecisos parecen
tender a inclinarse más hacia el NO. La lucha será capital contra recurso humano. Le voy al recurso humano. La inteligencia, la
razón, el entusiasmo y la mística casi siempre le han ganado a la fuerza y al capital. Además no han podido esconder las manos
sucias de los intereses en juego. ¡A jugar carajo!