Parábola del padre y el contrato de alquiler
por Hernán Gutiérrez

Había una vez un padre que estaba por alquilar una casa para su familia. Como no sabía mucho de asuntos legales le dijo a su hijo
mayor que se encargara él de discutir los detalles con el dueño.
El hijo que era codicioso e interesado en sus propios asuntos redactó el
contrato a gusto del dueño porque sabía que ganaría algún dinero de más. Cuando el padre conoció los detalles del contrato de
alquiler, llamó a todos sus hijos y a su esposa.

- Los he llamado porque este contrato de alquiler que estamos a punto de firmar es mucho más que un contrato para habitar una casa.

El contrato no solo hablaba de las cláusulas normales de un alquiler sino que escondía en el texto muchos otros compromisos que la
familia debía cumplir. Por ejemplo, al firmar se comprometían a no tener más hijos, a no poder traer invitados a la casa, a no poder
comprar un carro, y a tener que comprar los víveres en el supermercado que el dueño dijera.

El hermano mayor quien redactó el contrato les dijo:

- Pero miren, es una gran oportunidad, el precio es muy bueno y además todos nuestros amigos han firmado contrato con aquel
dueño de casa.

El padre dijo entonces:

- Si fuera un contrato de alquiler solamente, ya lo habría firmado, pero este contrato compromete muchas cosas que son muy íntimas
de nuestra familia y debemos discutirlas entre todos.

Entonces la familia discutió y tomó una decisión.


El TLC es un tratado comercial que va mucho más allá de regular el intercambio de mercancías entre los países. El TLC,
disimuladamente, cambia muchas reglas de nuestra convivencia democrática.
Somos diferentes porque hemos construido un país con menos diferencias en lo económico y con garantías sociales para la
población menos favorecida.Este TLC reafirmará ricos más ricos y pobres más pobres.
¿Esta es la Costa Rica que queremos?