Hora de decisiones históricas

Arnoldo Mora

Hay épocas y acontecimientos cuya importancia hace que los llamemos “históricos”. Cuando digo que ahora estamos en un periodo  
de particular relevancia es porque las decisiones que hoy como pueblo tomemos marcarán, como pocas veces en nuestra vida
ciudadana, los destinos de nuestra nación. De lo que hoy se trata es de defender el modelo de sociedad que queremos para
nosotros mismos y para las nuevas generaciones. Las decisiones que tomemos revisten un carácter histórico porque definen el
rumbo que debe tomar nuestro país para las próximas décadas Y eso es precisamente la decisión que el país debe tomar en torno
al TLC. Por eso he considerado como un gran paso en nuestra vida democrática el que a Costa Rica le haya correspondido ser el
primer país de América Latina que opte por la figura jurídica del referéndum para decidir la aceptación o rechazo del TLC, ya que
este es algo más que un tratado de libre comercio. El TLC implica una concepción ideológica que rompe abruptamente el rumbo
que nuestro país viene tomando desde sus orígenes republicanos.

Rechazar este TLC, tal como ha sido firmado a espaldas del pueblo, es optar por que nuestro país siga siendo fiel, como en sus
grandes decisiones del pasado, a sus mejores valores cívicos en que se funda la construcción de una Costa Rica solidaria, que
busca la igualdad y la equidad manteniendo incólume nuestra capacidad soberana de decidir por nosotros mismos y de administrar
en beneficio de las mayorías nuestros recursos naturales y humanos.

Es dentro de este espíritu auténticamente patriótico que el referéndum para decidir sobre el TLC fue concebido, posibilitando así la
puesta en práctica de la democracia directa y participativa, en su condición de consulta al soberano en materia de suprema
importancia.

Hoy, como viene sucediendo desde que en el año 2000 los grupos oligárquicos decidieron atropellar el Estado de derecho y
violentar la Constitución a fin de permitir la reelección de su Ungido, se han manoseado igualmente el espíritu y la letra del
ordenamiento legal vigente en el país. ¿No aludiría Oscar Arias a casos como este cuando habló de “torcer brazos”?

Después de lo decidido por el Tribunal Supremo de Elecciones en torno a la convocatoria y la fijación de plazos para realizar el
referéndum, uno se pregunta dónde está eso de la división de poderes en que se basa la democracia formal… Pobre Montesquieu
¡cómo se estará revolcando en su tumba!

Las declaraciones dadas en una entrevista al periódico La Nación por el distinguido jurista e intachable político José Miguel
Corrales, constituyen una lección que debe ser tomada como una seria advertencia por todos los hombres y mujeres con auténticas
convicciones patrióticas en Costa Rica. Nunca como ahora y después de la década de 1940, el país se ha visto tan amenazado por
parte del minúsculo grupo de apátridas que se aferra al poder y lucra con sus privilegios. Ha llegado la hora de las grandes
decisiones. Lo que hoy decidamos, nuestros hijos y nietos lo tendrán en su memoria y lo registrarán las crónicas de la historia…
como en 1856.