Don Pepe y el Comercio Mundial, la versión completa
Mariano Figueres Olsen

No tengo ninguna duda sobre el enorme cariño y compañerismo de don Carlos Manuel Vicente con Don Pepe. Los vi amigos, en las
buenas y en las malas, como debe ser. Se tenían confianza, a tal punto, que Don Pepe cariñosamente y en público se refería a su
amigo como " El Malo Vicente". Tampoco tengo dudas sobre la leal militancia de don Carlos Manuel dentro del PLN, ni de su larga y
valiosa trayectoria en el mismo, aunque hoy, hasta para el más perico de los pericos, ese partido secuestrado ya no sea el mismo .
Tampoco tengo duda de la importancia que tiene, lo que hoy podría pensarse que sería la posición de Don Pepe sobre la presente
encrucijada nacional. Por eso entiendo, que le pidan de la jefatura del régimen actual esas letras a don Carlos Manuel, y a otros
más. Dije entiendo, lo cual no tiene nada que ver con aceptar pasivamente. Lo que no se vale, con el mayor de los respetos para
don Carlos Manuel, es sacar las cosas de contexto, y menos aún, para complacer a los filibusteros que quieren tratar de seguir
engañando mediáticamente al pueblo de Costa Rica, con la majadería del nefasto TLC. Es que cualquier intento, que sea honesto,
por interpretar lo que Don Pepe diría hoy sobre este tema, necesariamente debe incluir de manera integral lo que Don Pepe
planteaba en el tema de comercio internacional dentro del modelo de desarrollo nacional. Decir que una carta, fuera de contexto,
expone el pensamiento de Don Pepe sobre el tema de comercio, es en el mejor de los casos irrespetuoso con Don Pepe y con la
historia. Si a pesar de su cariño y cercanía con Don Pepe, no lo llegaron a entender, lo cual me sorprende, con gusto acá en La
Lucha podemos darles unas clases.

Veamos. Claro que Don Pepe proponía que "convendría establecer un solo mercado mundial para el comercio", y abogaba por el
comercio internacional al igual que lo hacemos quienes nos oponemos al TLC. Pero además, Don Pepe se oponía al comercio
injusto, atacaba con vehemencia "el deterioro de los términos de intercambio" entre las naciones, y planteaba la necesidad de lo
que hoy se llama comercio justo . Le decía a los estadounidenses que "Esta injusticia contra nuestros pueblos, y esta actitud suicida
contra vuestro propio crecimiento, se sigue practicando en nombre de uno de los lemas empedernidos: comercio libre ". Don Pepe
señalaba que "La mayor causa (aunque no la única) del subdesarrollo de nuestras Repúblicas es la falta de equidad del comercio
con el mundo industrial. Debiera establecerse como principio universal que, cuando un número de pueblos comercian entre sí,
probando su recíproca dependencia, todos tienen derecho a igual compensación por su trabajo y por sus recursos nacionales ". Por
eso, en ese contexto, es que proclamaba que "nos llamamos socialdemócratas quienes, estudiando las ciencias económicas a
medida que avanzan, tratamos de aplicarlas con un criterio social". Ojo, "con criterio social". Y sí, decía que " Uno de los mejores
instrumentos de paz es el comercio", precisamente porque el comercio justo mejora las condiciones de vida de ambos lados, y
porque la verdadera libertad se fundamenta en "desarrollo económico con justicia social ". Contexto señores, contexto.

Algunos amigos empresarios del Sí me enviaron el artículo firmado por don Carlos Manuel a manera de reto. A ellos les recuerdo y
aclaro que Don Pepe siempre defendió al empresario nacional, lo defendía como el generador de la riqueza nacional, y a la vez, le
exigía tener conciencia social . Es que solo así es sostenible el sistema! O ¿piensan que pueden sobrevivir en barrios de acceso
vigilado, con carros blindados y seguridad personal? ¿Y nuestros hijos? Duele, ¿verdad? El modelo de Don Pepe era una
democracia social (aunque en medio de la guerra fría nadie se atreviera a decirle así), fundamentado en la solidaridad, la equidad, y
el bienestar del mayor número, entre otras cosas porque era un modelo sostenible, y lo fue, con mucho éxito, hasta que los intereses
económicos sin conciencia social lo descarrilaron, y ahora lo quieren terminar de desbaratar con la consolidación de un modelo
equivocado hoy llamado TLC.

Claro que Don Pepe decía, y en especial en medio de la guerra fría, que "En la rivalidad mundial que hoy encabezan las dos
mayores potencias, nosotros pertenecemos al grupo de Occidente…" y que "Hemos sido modestos aliados de Norteamérica desde
la Primera Guerra Mundial, y estamos dispuestos a seguir siéndolo". Los patriotas que defienden a Costa Rica contra el TLC no
están por declararle la guerra a los EEUU. En muchas cosas seguimos siendo sus aliados, y "estamos dispuestos a seguir
siéndolo", pero aliado no quiere decir anexado, al menos en el diccionario que usamos en La Lucha. Aliado y hasta socio comercial
no quiere decir ser entregado, ni ser tontito, y recordamos a Don Pepe alertando que "… nos resiente la pretensión de algunas
especulaciones que aseguran tener por motivo en sus inversiones extranjeras el mejoramiento económico de nuestros países. Un
poco más, y se considerarán filántropos. El único objeto en la mayoría de los negocios es ganar dinero, y nuestro desarrollo
económico es solamente una dudosa consecuencia. Desconfiamos de las gentes que dicen estar dispuestas a 'correr riesgos'. Lo
que quieren son negocios gordos". Por eso Don Pepe sostenía que el Estado debía apoyar al empresario nacional, el creador de
riqueza que sustentara económicamente la distribución de oportunidades, el empresario de conciencia social. Y no por que esa
práctica viniera de una "buena persona", si no porque era y es la mejor inversión para hacer al sistema sostenible.

Volviendo al tema del comercio, el problema es que el TLC lo que menos tiene es de comercio, su progreso es para unos pocos, y
no tiene nada de reparto social. ¿Quién se imagina a Don Pepe apoyando el TLC, torciendo brazos (o quien sabe qué más) en la
Sala Cuarta y el Tribunal Supremo de Elecciones, si Don Pepe nos dejó la independencia de los Poderes del Estado? ¿Quién
puede visualizar a Don Pepe apoyando la Ley UPOV, cuando Don Pepe vivió, trabajó, luchó, y pidió ser enterrado entre sus
hermanos campesinos nacionales? ¿Quién se puede atrever a decir que Don Pepe estaría convirtiendo el CNP que fundó, en una
oficina comercial al servicio de grandes exportadores dentro de un modelo peligrosamente concentrador de riqueza? ¿Quién
comete el irrespeto de decir que Don Pepe, tan gran humanista, estaría poniendo el comercio por encima de la vida? ¿Quién tiene
la osadía de plantear que Don Pepe estaría "abriendo" las Instituciones del Estado, como el INS, la CCSS, cuando el entendía que
algunas actividades son en nuestro medio necesariamente monopolio natural, y en ese caso es mejor que sean de todos los
costarricenses, y cuando Don Pepe declaraba que "No somos localistas. Pero nos negamos a entregar a compañías privadas
extranjeras el control de nuestros servicios públicos, que constituyen un sector importante de nuestra soberanía económica, y que no
deben ser objeto de lucro sino de bien común "?

Yo les puedo decir quien. Solo alguien que no lo haya entendido, o alguien que apenas sea figuerista diluido, o del todo no sea
figuerista.

Mejor digan la verdad del porqué quieren su TLC. Si quieren dar testimonio, denlo de algo verdadero. No ensucien el nombre de
Don Pepe con este nefasto tratado. Si Don Pepe luchó por la democracia, la libertad, y la justicia social, en nuestra patria sobran las
reservas morales y de valor para seguir enfrentando el capitalismo salvaje, como él lo hizo. No aflojamos ante las amenazas ni los
ataques. Nos sigue enseñando Don Pepe al denunciar que " Cada vez que tratamos de estabilizar nuestros precios a un nivel que
nos permita vivir y progresar, se nos tilda de 'socializantes', 'rosados' o lo que esté de moda. Lo respetable es el 'mercado libre', con
alternativas de hambre y de fiesta para nuestros pueblos, pero con mucha más hambre que fiesta ".

Los dejo con otra frase de Don Pepe, una frase insignia de la heroica lucha por derrotar al TLC, y cuando la hayan entendido, me
hacen el favor y me bailan ese trompo en una uña! "No habrá manera de desarrollarnos y salir de la pobreza, mientras los pocos
negocios grandes de nuestro medio se entreguen a las economías foráneas, y nosotros nos quedemos con sólo negocios de pobre,
mientras en vez de ser propietarios de nuestro propio país, nos convirtamos en un ejército de empleados del exterior ".