Al final, el destino lo definimos nosotros

por Eduardo Mora

No hay una sólo excusa posible. Las elecciones nacionales de febrero del año pasado demostraron que no importa el masivo ataque
publicitario, la indiferencia al debate o las peleas de boxeo simuladas, el tico no cree en encuestas cree en las urnas.

Tal vez cada día cree menos en ellas, pero al menos los que vamos a votar no vamos encandilados por la parafernalia. Vamos a tomar
una decisión.

Por primera en vez en más de cincuenta años de esto que llamamos Segunda República se nos presenta la oportunidad de decidir
nosotros el futuro de nuestro país. Esta no es la hora de creer en falacias, es la hora de usar la razón y determinar si queremos o no un
determinado modelo económico y social.

No me insulten la inteligencia diciendo que la propaganda oficial va a provocar una masiva participación. Salvo por Hugo Chavez y sus
compadres suramericanos, ningún Gobierno Latinoamericano ha hecho triunfar su postura oficial en un referendo (pregúntele al
cadáver de Pinochet). No insulten mi sentido común cuando nos dicen que este país se va a caer sin el famoso Tratado cuando sólo en
este año hemos tenido mejores indicadores económicos sin el Tratado que toda Centroamérica con el Tratado. No me salgan los
opositores al TLC diciendo que no pueden hacerle frente a los millones de la campaña oficial cuando en sus filas están los
multimillonarios arroceros (y además no me trago que el sector sindical no tenga plata, si tan convencidos están de su verdad ¿están
dispuestos a rasparse el bolsillo por ella?). Por último que el gobierno deje de hablar desempleo, penurias y males por venir, cuando
ha actuado durante todo este primer año como si el tratado no le importara tanto.

Señores, los demócratas de EE.UU. han señalado que deben revisarse todos los tratados para enmendar distorsiones que perjudican
a los trabajadores de Estados Unidos. Salvo que la estupidez norteamericana llegue a niveles insospechados (o que los Republicanos
lancen a Guilliani en vez de McCain) los demócratas van rumbo a la Casa Blanca. Los Arias saben esto y creo, por sus actuaciones y
omisiones que no se van a rasgar las vestiduras si el TLC se va por la borda, por cuanto es posible que el panorama político
norteamericano cambie a tal grado que el resto de Centroamérica quede amarrado a un TLC republicano en un gobierno demócrata y
nuestro país libre de la camisa de fuerza para negociar, ahora sí fuera de Centroamérica. Por eso creo que don Oscar ha decidido
jugarse el todo por el todo y convocar el referendo. No quiere esperar la recolección de firmas quiere un sí o un no y ya sabe como
lidiar con ambos.

Brillante la acción de don José Miguel Corrales. Brillante la acción de don Oscar de convocar de inmediato el referendo. Pero la
decisión señores, la decisión final está en cada urna, en cada mesa de votación y en cada conciencia de cada uno de nosotros.